Organizaciones en México han lanzado la campaña «Mujer Fuerte, Gunaa Nadipa», centrada en reducir las brechas educativas y de atención en comunidades indígenas respecto al cáncer cervicouterino. Esta enfermedad, altamente prevenible, continúa siendo la segunda causa de muerte entre mujeres en el país.
Cada día se detectan aproximadamente 28 nuevos casos, con unas 13 muertes atribuidas a esta patología. La mayoría de las pacientes accede a servicios médicos en etapas avanzadas, lo que disminuye significativamente sus posibilidades de supervivencia. Según la oncóloga Lucely Cetina, es inaceptable que las mujeres sigan falleciendo por una enfermedad prevenible.
A pesar de contar con herramientas eficaces como la vacunación contra el VPH, la detección temprana y programas de salud educativa, la cobertura sigue siendo insuficiente. Factores como el nivel socioeconómico, la falta de información y los tabúes sobre salud sexual son obstáculos que impiden a muchas mujeres recibir atención adecuada. La especialista destacó que hay muchas que desconocen la existencia de la vacuna o la posibilidad de detección precoz.
El impacto de esta problemática también es notable en otros tipos de cáncer. En 2022, el cáncer de endometrio reportó más de 5,300 nuevos casos y 1,300 muertes, mientras que el de ovario superó 5,100 diagnósticos y resultó en más de 3,300 fallecimientos. Los costos del tratamiento del cáncer cervicouterino son altos, dependiendo de la etapa, lo que contrasta con la accesibilidad de la vacunación.
Las desigualdades son aún más marcadas en comunidades indígenas, donde la barrera del idioma, la lejanía de los servicios de salud y aspectos culturales entorpecen el diagnóstico y la atención. La campaña «Mujer Fuerte, Gunaa Nadipa» busca abordar estos desafíos mediante el desarrollo de materiales informativos en español y zapoteco, así como la realización de jornadas comunitarias en Oaxaca.
El objetivo es construir procesos de salud que sean pertinentes y respetuosos para las comunidades. La promoción de educación y comunicación es crucial para evitar que mujeres jóvenes lleguen a diagnósticos de cáncer que podrían haberse prevenido.



