La industria de los videojuegos está atestiguando el regreso de franquicias icónicas, destacándose entre ellas Silent Hill con Silent Hill f y Ninja Gaiden con Ninja Gaiden 4. A esta tendencia se une Battlefield 6, el competidor directo de Call of Duty, lo que marca un precedente para el lanzamiento de Call of Duty: Black Ops 7. Este nuevo capítulo, que hemos tenido la oportunidad de experimentar, revela que se enfrenta a un desafío significativo para rivalizar con su histórico competidor.
Un intento por revivir la nostalgia
A pesar de ser un juego que busca tocar la fibra de la nostalgia, Call of Duty: Black Ops 7 resulta ser una secuela directa de Call of Duty: Black Ops 6, un fenómeno poco común en la serie. La entrega no solo apela a los recuerdos con su título, sino que también incorpora villanos, localidades y escenarios emblemáticos de entregas anteriores, fortaleciendo su conexión con los fanáticos.
Un cambio narrativo arriesgado
Tradicionalmente, la campaña de Call of Duty ha sido un elemento central en la franquicia, brindando momentos memorables a lo largo de los años. Sin embargo, en esta nueva entrega, se observa un cambio significativo. Se reincorpora a Raúl Menéndez, antagonista de entregas previas, al inicio de la trama; pero la narrativa se desenvuelve en un entorno donde lo sobrenatural y lo fantasioso predominan, motivado por un virus que induce alucinaciones, lo que puede desentonar con la esencia bélica que sus predecesores ofrecían.
Conectividad constante para la campaña
Este título ofrece una campaña diseñada principalmente para el modo cooperativo, aunque también puede jugarse en solitario. Sin embargo, la imposición de requerir conexión constante a internet para acceder a la campaña y la imposibilidad de pausar el juego representan un riesgo que distancia a los seguidores que prefieren experiencias individuales.
Jugabilidad refinada
Un punto a favor de la franquicia es su jugabilidad, que ha sido perfeccionada a lo largo de los años. La inclusión de mecánicas como el doble salto y derrapes en las paredes ofrece una experiencia más dinámica y rápida que anteriores entregas, añadiendo una sensación de fluidez en los movimientos y animaciones.
El multijugador y sus desafíos
El modo multijugador, aspecto principal que atrae a los seguidores de la serie, presenta un desfase en comparación con su rival más directo. Aunque se han reintroducido mapas clásicos de Black Ops 2 con gráficos actualizados, los problemas de balance y un tiempo de reacción extremadamente corto perjudican la experiencia general del jugador. A pesar de los ajustes en el sistema de emparejamiento, la falta de innovación en este ámbito es evidente.
Una calidad gráfica que no avanza
En términos visuales, Call of Duty: Black Ops 7 no decepciona, especialmente en su versión para PC, donde destaca por su trazado de rayos. Sin embargo, la evolución gráfica en comparación con entregas anteriores no es significativa, y el diseño general continúa sintiéndose estancado, lo que plantea interrogantes sobre su capacidad para mantenerse relevante en un mercado cada vez más exigente.
Impresiones finales
A pesar de las críticas y los aspectos que pueden resultar insatisfactorios, Call of Duty: Black Ops 7 no llega a ser el más débil de la saga, pero su necesidad de explorar nuevos territorios, en un momento de competencia feroz como el presentado por Battlefield 6, puede ayudar a sentar las bases para su futuro. Esta entrega parece ser un intento de aprender de sus errores mientras intenta encontrar su lugar en un panorama cambiante.


