Los ataques recientes de Estados Unidos en Siria tienen repercusiones directas para la seguridad regional y para los países aliados que participan en la lucha contra el Estado Islámico.
Estados Unidos realizó cinco ataques contra múltiples objetivos del grupo en territorio sirio, informó el Comando Central (Centcom).
Las fuerzas del Centcom emplearon alrededor de 50 municiones de precisión lanzadas desde aviones, helicópteros y drones para destruir un centro de comunicaciones, un nodo logístico clave y varios depósitos de armas.
El comando señaló que las operaciones se enmarcan en la presión militar sostenida destinada a garantizar la derrota definitiva de la red terrorista.
La acción forma parte de la operación denominada Hawkeye Strike, lanzada en respuesta a un ataque del Estado Islámico en Palmira en el que murieron dos soldados de la Guardia Nacional de Iowa y un intérprete estadounidense.
Con apoyo de Jordania se efectuó una primera respuesta contra aproximadamente 70 objetivos en distintas zonas de Siria y, posteriormente, se llevó a cabo una segunda ola de ataques a gran escala.
El almirante Brad Cooper, comandante del Centcom, afirmó que estas operaciones demuestran el enfoque y la determinación para prevenir un resurgimiento del Estado Islámico y subrayó la coordinación con la coalición y los socios como factor clave para la seguridad regional y global.
Tras semanas de operaciones selectivas, Centcom informó que más de 50 combatientes del grupo han sido abatidos o capturados.


