En León, el Centro de Asistencia Social Temporal (CAST) del DIF ha brindado atención integral a 523 niñas, niños y adolescentes en situación de vulnerabilidad en los últimos tres años; actualmente 19 permanecen en alojamiento temporal como parte de procesos de restitución de derechos y reintegración familiar.
La Procuraduría Estatal de Protección de Niñas, Niños y Adolescentes (PEPNNA) certificó al CAST como centro de acogimiento residencial temporal, lo que formaliza su operación y permite la coordinación para la representación legal de los menores.
La directora general del DIF, Andrea López Gutiérrez, indicó que el centro surgió ante la falta de espacios públicos especializados y se consolidó mediante una colaboración público-privada, con aportes de empresarios para la construcción del inmueble.
Antes de su creación no existía en la ciudad un lugar adecuado para el resguardo inmediato de menores en reportes nocturnos, fines de semana o días inhábiles, por lo que el CAST se concibió como espacio de transición.
En el centro se realizan valoraciones médicas, psicológicas y sociales para definir si la mejor alternativa es la reintegración familiar o el traslado a otro centro con condiciones específicas de atención.
El ingreso de menores al CAST se efectúa únicamente mediante un proceso legal y la intervención de la autoridad competente; una vez autorizada la medida de protección, pueden ser alojados de forma temporal.
La mayoría de los menores atendidos tiene entre 7 y 16 años; al llegar se les ofrece un recorrido por las instalaciones, artículos de higiene y ropa si es necesario, además de explicarse la dinámica diaria para reducir la ansiedad.
Durante su estancia se proporciona educación, atención psicológica y actividades deportivas, culturales y recreativas, así como alimentación y cuidados de salud; la duración varía según las necesidades de cada caso.
El CAST opera con personal multidisciplinario contratado por el municipio —psicólogos, trabajadores sociales, personal médico, cuidadores y de apoyo— y su gestión se presenta como una apuesta humanista basada en la colaboración interinstitucional.
La certificación exige que el centro cuente con áreas de dormitorios, comedor, regaderas, centro de cómputo, sala de usos múltiples y cancha, y garantiza que los menores dispongan de una residencia temporal digna mientras se trabaja en su restitución familiar.


