En Teherán y otras ciudades iraníes se registraron celebraciones en la calle tras el anuncio del presidente de Estados Unidos de que el líder supremo, el ayatolá Ali Jameneí, había muerto en ataques atribuidos a Estados Unidos e Israel; los hechos tienen impacto directo en la población y la estabilidad urbana.
Irán no se ha pronunciado sobre la declaración, por lo que la información no ha sido confirmada por las autoridades iraníes.
Testigos consultados indicaron que hubo celebraciones en Teherán, Karaj e Isfahán, y videos difundidos en redes sociales mostraron escenas similares en Shiraz y Abdanan, con vehículos tocando bocina y fotos de manifestantes muertos en la represión de las protestas de enero. Esos materiales no han sido verificados de forma independiente.
Fuentes públicas anunciaron que Estados Unidos e Israel llevaron a cabo un ataque contra objetivos en Irán, y el presidente estadounidense afirmó que el líder supremo falleció en la operación; un funcionario israelí había dicho anteriormente que se había hallado el cuerpo tras un ataque. Estas afirmaciones aún no cuentan con comprobación independiente.
El presidente calificó al ayatolá como «una de las personas más malvadas de la historia» en una publicación en redes sociales y no ofreció detalles sobre la procedencia de la información.
En sus declaraciones, el mandatario sostuvo que los ataques buscan eliminar una amenaza que, dijo, se prolongaba por décadas y evitar que Irán desarrolle armas nucleares. También instó a las fuerzas de seguridad iraníes a deponer las armas e invitó a los ciudadanos a derrocar al Gobierno una vez concluidos los bombardeos.
Añadió que los bombardeos «pesados y de precisión» continuarían el tiempo necesario para alcanzar, según su marco, el objetivo de paz en la región, sin detallar plazos ni objetivos específicos verificables.


