Durante la temporada estival, se recomienda evitar el uso de ropa de colores oscuros para minimizar el aumento de la temperatura corporal. Los colores claros son preferibles debido a su menor capacidad para absorber radiación solar, lo que puede ser útil para mantener el confort térmico.
Esta misma lógica se aplica a los vehículos. Un estudio ha analizado el efecto de los colores de carrocería en la temperatura interna de los coches al estar expuestos al sol. Los vehículos de colores oscuros, como negro, absorben más radiación solar que aquellos de colores claros, como blanco.
Los hallazgos del estudio son significativos:
– Se midió una diferencia de casi 20°C entre el interior de un coche negro (80°C) y uno blanco (63°C) después de una exposición al sol.
– La temperatura sobre la superficie del vehículo incrementa progresivamente, alcanzando su máximo en los primeros 20 minutos de exposición.
El estudio también destaca que una exposición continua a altas temperaturas puede alterar la capacidad del cuerpo para regular la temperatura, resultando en mareos o la necesidad de atención médica en casos severos.
Se identificó que, en condiciones de calor, estar dentro de un vehículo puede volverse peligroso. Se recomienda no permanecer en su interior sin aire acondicionado una vez que la temperatura interna alcanza los 40°C, lo que puede ocurrir en solo 42 minutos bajo el sol.
Además, entrar a un coche caliente puede ocasionar quemaduras en la piel, incluso después de diez minutos de estar estacionado al sol.
En conclusión, los colores de los vehículos influyen notablemente en la retención de calor. Colores oscuros pueden retener entre el 90% y el 98% del calor, mientras que colores claros como blanco o gris plata solo absorben cerca del 20% de la radiación solar.









