Miles de personas recorrieron el centro de Copenhague en una protesta que subrayó la importancia local y la solidaridad con Groenlandia ante las pretensiones de compra planteadas desde Estados Unidos. La movilización buscó mostrar el rechazo de residentes de la capital danesa y de la comunidad groenlandesa en Dinamarca frente a la posibilidad de que el territorio autónomo sea adquirido por una potencia extranjera.
La marcha, convocada por organizaciones locales y por la ONG Ayuda a la Acción, partió de la plaza del Ayuntamiento, donde intervinieron la alcaldesa de Copenhague y varios representantes políticos groenlandeses. Los asistentes avanzaron por las calles del centro llevando banderas danesas y groenlandesas y coreando consignas contra la venta de la isla.
La alcaldesa afirmó que no se puede comprar a la gente ni redibujar el mapa del mundo según los deseos de los poderosos. Una diputada groenlandesa presente advirtió que lo que está en juego no es solo Groenlandia, sino también el orden internacional.
Los organizadores calcularon en más de 15.000 los participantes que llenaron la plaza y recorrieron la ciudad. Entre los cánticos se escuchó el lema en groenlandés «Kalaallit nunaat, kalaallit pigaat», que significa «Groenlandia es de los groenlandeses».
Portavoces de la comunidad groenlandesa en Dinamarca denunciaron una campaña de presión psicológica que, según dijeron, ha generado ansiedad y miedo entre quienes viven lejos de la isla. Representantes de la organización Uagut señalaron que muchos groenlandeses residentes en Dinamarca se han sentido impotentes y atrapados en una discusión que supera sus fronteras.
Varios particulares y grupos coordinadores destacaron que la movilización responde a una preocupación por la democracia y el derecho de los pueblos a decidir su futuro. Uno de los convocantes aseguró que actuó por solidaridad con Groenlandia pese a no tener vínculos directos con la isla.
La marcha concluyó frente a la embajada de Estados Unidos, donde los organizadores reiteraron que Groenlandia «no está a la venta» y reclamaron respeto por la voluntad de sus habitantes. Desde el escenario se enfatizó la unidad entre Groenlandia, el Reino de Dinamarca y los países nórdicos frente a las pretensiones de adquisición.
También se registraron protestas en otras ciudades danesas, como Aarhus, Odense y Aalborg, y en localidades de Groenlandia, incluida la capital Nuuk, donde se convocaron concentraciones de apoyo. Las movilizaciones buscan visibilizar el rechazo ciudadano tanto dentro de Dinamarca como en la propia isla.
El Ejecutivo danés y las autoridades groenlandesas han defendido la integridad territorial del Reino de Dinamarca y el derecho de los groenlandeses a decidir su futuro. Desde Estados Unidos se han invocado motivos de seguridad nacional para justificar el interés en Groenlandia, planteamiento que ha sido cuestionado por parte de la sociedad civil y de responsables políticos en Dinamarca y Groenlandia.



