La crisis de desaparición de jóvenes tiene impacto local en entidades como Sinaloa, el Estado de México y la Ciudad de México, donde se registran reportes de casos de manera constante y las familias intensifican la búsqueda de sus seres queridos. Colectivos de madres buscadoras y organizaciones civiles demandan mayor intervención y claridad por parte de las autoridades ante el aumento de denuncias.
La presidenta Claudia Sheinbaum ha presentado en sus conferencias cifras sobre homicidios, robo y extorsión, pero en esos espacios no se han abordado de manera pública las desapariciones, según observadores y familiares que buscan respuestas. Esta ausencia de pronunciamientos oficiales ha sido señalada por quienes exigen acciones concretas.
Uno de los casos de mayor difusión es el de Carlos Emilio, de 21 años, visto por última vez en el bar «Terraza Valentino» cuando ingresó al sanitario del establecimiento. La fiscalía sinaloense ha referido contar con videos en los que presuntamente se observa que salió del lugar acompañado y que abordó una camioneta; también menciona tener identificación de vehículos y posibles rostros vinculados al hecho.
A pesar de la difusión mediática y de las diligencias señaladas por la fiscalía, no se han reportado avances públicos ni la localización de Carlos Emilio, mientras su familia mantiene la búsqueda, que incluso ha llegado a gestiones en el extranjero en busca de pistas. La falta de información ha agravado la incertidumbre de sus allegados.
En Naucalpan de Juárez desapareció una joven estudiante del CCH, Kimberly Hilary Moya González, quien salió de su domicilio para imprimir una tarea y no regresó; cámaras de videovigilancia recogieron su trayecto hasta que su rastro se perdió. Dos personas fueron detenidas y vinculadas a proceso como principales sospechosos tras la presentación de grabaciones por parte de la fiscalía, pero la joven no ha sido localizada.
La madre de Kimberly ha afirmado que su hija fue víctima de una secta y sostiene que hay más personas involucradas en el caso, por lo que ha solicitado apoyo de colectivas de búsqueda. Las investigaciones continúan abiertas y las detenciones no han derivado, hasta ahora, en la aparición de la menor.
El caso de Jeshua Cisneros Lechuga, de 18 años, refiere que fue visto caminando rumbo a la casa de su madre en Cuautitlán Izcalli, tras optar por caminar por no contar con transporte. Su familia ha denunciado presuntas negligencias en la investigación, señalando cámaras de vigilancia clave fuera de servicio en puntos cercanos que podrían haber registrado su trayecto, y las autoridades no han ofrecido novedades que den con su paradero.
Colectivos y organizaciones alertan sobre el incremento de desapariciones de jóvenes en distintas localidades; entre los casos reportados figuran adolescentes y jóvenes de Sinaloa y municipios cercanos cuyos nombres y edades han sido difundidos por familiares y colectivos. Las familias insisten en la exigencia de acciones efectivas y transparencia en las indagatorias mientras esperan información que permita localizar a las personas desaparecidas.



