Detalles que construyen la experiencia
¡La velada fue realmente especial! La importancia de observar con atención se hizo evidente en cada momento. Gracias a Luxottica y sus lentes Varilux, la experiencia visual se enriqueció con innovación y un toque de inteligencia artificial. Además, Persol nos brindó un guiño estético que demuestra cómo el diseño perdura a lo largo del tiempo.
Para cerrar la noche, disfrutamos de una deliciosa panna cotta de vainilla con caviar Kaluga y salsa de miel, acompañada por las burbujas del Nocturne de Taittinger. Este contraste nos transportó a la opulencia de la dinastía de los Romanov y su notable transformación.
A lo largo de la cena, Agua Franca aportó su ligereza, equilibrando los sabores y sumando a la narrativa de la velada. Fue un verdadero deleite para los sentidos.


