Washington, Estados Unidos – Tras los recientes ataques aéreos de bombarderos y submarinos estadounidenses dirigidos a los sitios nucleares más críticos de Irán, Fordo, Natanz e Isfahán, emergen interrogantes sobre la localización del uranio enriquecido que el régimen iraní ha acumulado en meses recientes.
Funcionarios de alto rango en Washington han admitido carecer de información precisa sobre el paradero de este material nuclear y no han podido determinar si, como consecuencia de los bombardeos, la República Islámica mantiene la capacidad técnica para desarrollar un arma nuclear.
La agencia estatal de noticias de Irán, Mehr, ha informado que el uranio enriquecido en Fordo fue reubicado antes del ataque. Rafael Grossi, director del Organismo Internacional de Energía Atómica, ha reconocido que existe la posibilidad de que el material haya sido trasladado a lugares no identificados. "Todo indica que Irán movió parte crítica de su programa fuera del radar", declaró Grossi.
Asimismo, fuentes israelíes han corroborado esta información, sugiriendo que Teherán ha optado por trasladar su material nuclear a localidades menos predecibles para eludir una posible destrucción durante los ataques. Esta situación plantea nuevos desafíos en la vigilancia y control del programa nuclear iraní en un contexto de creciente tensión internacional.




