En Buenos Aires, Jana Maradona, reconocida públicamente como hija del exfutbolista, relató el vínculo con su padre y los procesos judiciales que la involucraron, temas que mantienen interés local por la figura y la familia del astro. Sus declaraciones abordan desde la filiación hasta la causa penal por la atención médica en los últimos días de Maradona.
Jana creció en Ingeniero Adolfo Sourdeaux, un barrio humilde a las afueras de la ciudad, y asegura que siempre supo que era hija del futbolista. Su madre inició un juicio de filiación poco después de su nacimiento y la Justicia le otorgó el apellido varios años más tarde, tras ausencias del jugador a citaciones para pruebas de ADN.
Al reconocimiento de la filiación le siguieron procesos para actualizar la cuota alimentaria, que Jana resume diciendo que ha estado “toda la vida en juicio” con su padre. Relata que, aunque veía a Maradona en televisión, su entorno no le transmitía la magnitud de su figura pública para protegerla.
Cuando era adolescente, tras el fallecimiento de un familiar cercano, decidió buscar el encuentro con su padre; logró presentarse en un gimnasio donde él entrenaba y fue reconocida públicamente. Describe que Maradona primero abrazó a su madre y luego le pidió perdón a ella, y que ese gesto reforzó su vínculo; recuerda además que él se tatuó su nombre.
Jana define su relación con su padre como intensa y cuenta que compartieron varios años de cercanía que, en su percepción, equivalieron a mucho más tiempo. Señala que los momentos de mayor conexión fueron bailar, cantar y reír juntos.
Sobre la relación con otros hijos del futbolista, afirma que el nacimiento de otro hijo sensibilizó a Maradona y facilitó distintos reconocimientos. Mantiene un vínculo afectivo con un hermano mayor que la buscó cuando era niña, y explica que conoció a las hijas del primer matrimonio durante un velatorio, un encuentro que no califica como positivo, aunque indica que con una de ellas mantiene comunicación.
Tras la muerte del exfutbolista se abrió una convocatoria para quienes creyeran ser hijos, iniciativa que Jana apoya por razones de identidad. Poco después del fallecimiento recibió una comunicación de la Fiscalía que cuestionaba las circunstancias de la muerte y, más adelante, se inició un proceso penal contra los profesionales que lo atendieron en su domicilio.
En las audiencias, a las que Jana asistió, se expuso que la vivienda donde murió carecía de equipamiento médico básico y que hubo omisiones en la atención. Ella afirmó que a esos profesionales “les faltó humanidad” y expresó su dolor por lo que considera una traición motivada por intereses económicos.
El juicio fue anulado luego de que se detectara la participación de la jueza en un documental relacionado con el proceso mientras integraba el tribunal, y se aguarda la realización de un nuevo juicio. Jana dijo que, pese a las fallas humanas, confía en el sistema judicial, que le brindó identidad y un lugar en el mundo.



