La nueva ronda de bombardeos estadounidenses en Siria contra el Estado Islámico tiene implicaciones directas para la seguridad regional y podría afectar a fuerzas y comunidades locales en las áreas de conflicto.
El Comando Central de Estados Unidos (Centcom) informó que las fuerzas armadas llevaron a cabo una serie de ataques aéreos contra múltiples objetivos de ISIS en Siria, con apoyo de fuerzas aliadas.
Según la nota oficial, la operación se realizó como represalia por la muerte previa de tres ciudadanos estadounidenses en un ataque y forma parte de la denominada «Operación Ojo de Halcón», ordenada por la administración estadounidense.
Centcom explicó que los ataques pretenden erradicar el terrorismo islámico, prevenir futuros ataques y proteger a las fuerzas estadounidenses y asociadas en la región; no detalló víctimas ni las zonas específicas alcanzadas.
El comunicado advirtió además que quienes ataquen a combatientes estadounidenses serán buscados y eliminados en cualquier parte del mundo, en una fórmula que subraya la intención de mantener la presión sobre el grupo yihadista.
La acción se suma a una serie de operaciones emprendidas por Estados Unidos en varios países durante el último año, mayoritariamente mediante bombardeos selectivos con aviones y drones.
La administración estadounidense ha justificado estas intervenciones en la lucha contra el terrorismo yihadista y el narcotráfico; Centcom indicó que fuerzas de coalición participaron en la operación, sin precisar qué países estuvieron involucrados.




