En Zapopan, en el área metropolitana de Guadalajara, fue enterrado Nemesio Oseguera Cervantes, alias «El Mencho», presunto líder del Cártel Jalisco Nueva Generación, en un sepelio vigilado por un amplio despliegue de fuerzas de seguridad.
La carroza fúnebre ingresó al cementerio Recinto de La Paz con el féretro de color dorado y una banda de música regional que tocó piezas populares mientras el cortejo avanzaba hacia la capilla.
Tres grúas transportaron decenas de arreglos florales hasta el panteón, que permitió el acceso por las vías habituales pese al tamaño de las ofrendas; la mayoría de los ramos llegó sin identificar al remitente.
Familiares reclamaron el cuerpo en la Fiscalía General de la República en la Ciudad de México, y desde entonces se desplegó un dispositivo de seguridad integrado por Ejército, Guardia Nacional y policías estatales y municipales en la zona metropolitana.
La entrada y salida de personas en las inmediaciones de la funeraria estuvo controlada por militares, que mantuvieron presencia hasta el traslado al cementerio; también se informó de escoltas que acompañaron la carroza.
Algunos de los arreglos florales llevaban inscripciones y símbolos vinculados al grupo al que se atribuye su liderazgo, mientras autoridades no han confirmado oficialmente la identificación de los restos, lo que generó tensión entre residentes de Guadalajara.
El operativo que culminó con la detención y muerte del presunto cabecilla se llevó a cabo en Tapalpa, a unos 130 kilómetros al sur de Guadalajara, y desató una ola de violencia que incluyó bloqueos viales, incendios, cancelación de vuelos y ataques a fuerzas de seguridad en varias entidades.
Las autoridades reportaron que en los enfrentamientos relacionados con el operativo fallecieron 25 integrantes de la Guardia Nacional y más de 30 presuntos miembros del grupo delictivo, en su mayoría en Jalisco.


