Una calma relativa se experimenta en el estrecho de Ormuz tras varios días de enfrentamientos, mientras Estados Unidos espera la respuesta de Irán a sus propuestas para poner fin a más de dos meses de combates. La situación en esta vital vía marítima es de gran importancia local debido a su impacto en los mercados energéticos.
El secretario de Estado de EE. UU., Marco Rubio, había anticipado una respuesta de Irán en cuestión de horas, pero hasta el momento no se han registrado avances sobre la propuesta que podría finalizar la ofensiva antes de abordar asuntos más controvertidos, como el programa nuclear iraní. La presión aumenta, ya que el presidente Donald Trump planea una visita a China la próxima semana.
Recientemente, los combates en el estrecho de Ormuz y sus alrededores han alcanzado niveles significativos desde que se declaró un alto al fuego hace un mes, con nuevos ataques reportados en los Emiratos Árabes Unidos. El viernes se registraron enfrentamientos esporádicos entre fuerzas iraníes y buques estadounidenses, aunque fuentes iraníes sugirieron que la situación se había estabilizado.
Estados Unidos ha realizado ataques contra buques vinculados a Irán intentando ingresar a puertos iraníes, mientras que Irán ha restringido en gran medida el tráfico marítimo no iraní en esta zona estratégica desde el inicio del conflicto. Previo a la escalada, alrededor del 20% del suministro mundial de petróleo pasaba por el estrecho.
El bloqueo impuesto por Estados Unidos a los buques iraníes hace un mes ha generado dudas sobre su eficacia, ya que evaluaciones de la CIA indican que Irán no enfrentará presiones económicas severas inmediatamente. Además, la situación se agrava con ataques dirigidos a los Emiratos Árabes Unidos, que han reportado misiles balísticos y drones iraníes.
Mientras persiste el conflicto, las relaciones entre Estados Unidos y sus aliados se ven tensadas, ya que Rubio ha expresado su descontento por la falta de apoyo internacional ante las acciones estadounidenses. Alemania ha mostrado su voluntad de trabajar en conjunto, pero también han surgido discusiones sobre el manejo del conflicto.
Por otro lado, con la diplomacia en marcha, Estados Unidos ha intensificado las sanciones contra personas y empresas por ayudar al ejército iraní en sus esfuerzos armamentísticos, lo que podría llevar a sanciones adicionales a instituciones financieras extranjeras.



