El empresario ruandés Félicien Kabuga, implicado en el financiamiento del genocidio de Ruanda de 1994, ha fallecido en un hospital de La Haya mientras estaba bajo custodia de Naciones Unidas. Su juicio, suspendido desde 2023 debido a problemas de demencia, ha sido objeto de seguimiento por parte del Mecanismo Residual Internacional para los Tribunales Penales (MTPI).
Se ha informado que las autoridades neerlandesas ya están llevando a cabo las investigaciones pertinentes. La presidenta del MTPI, Graciela Gatti Santana, ha ordenado una investigación exhaustiva sobre las circunstancias de su muerte. Kabuga, quien había sido considerado uno de los hombres más ricos de Ruanda, enfrentaba cargos graves, incluyendo genocidio y crímenes de lesa humanidad, relacionados con la matanza de aproximadamente 800,000 tutsis y hutus moderados en 1994.
Latente su papel en la adquisición de machetes para milicias hutu, Kabuga también fue conocido por fundar una emisora que propagaba mensajes de odio. Arrestado en 2020 en Francia tras ser prófugo durante 26 años, fue trasladado a La Haya, pero su estado de salud comprometido llevó a la suspensión indefinida de su juicio en 2023.
El MTPI se encontraba en una encrucijada sobre su futuro, ya que Países Bajos rechazó su liberación y otros países europeos se negaron a acogerlo. Ruanda mostró interés en recibirlo, pero Kabuga expresó su temor por su seguridad en un país donde es ampliamente reconocido por su papel en uno de los peores episodios de la historia reciente.
Kabuga había declarado su inocencia en su primera comparecencia y, a pesar de sus problemas de salud, su muerte se produce en un momento en que se aguardaba una decisión sobre su posible liberación provisional. El MTPI, creado en 2010 para continuar con casos pendientes tras el cierre de tribunales internacionales, sigue sometido a la presión de resolver estas complicadas situaciones.







