El municipio cordobés de Adamuz celebró un funeral en homenaje a las 45 personas fallecidas en el accidente ferroviario ocurrido en sus inmediaciones, mientras se retiraban los últimos restos de los vagones implicados de las vías. La ceremonia reunió a vecinos, familiares y autoridades locales y regionales en la localidad, que asumió un papel central en la atención a los afectados desde el primer momento.
El siniestro se produjo cuando un tren de la compañía Iryo, que circulaba de Málaga a Madrid, se descarriló e invadió la vía en sentido contrario, provocando la colisión con un convoy de Renfe que viajaba de Madrid a Huelva. Además de los fallecidos, hubo decenas de heridos de distinta gravedad.
El alcalde de Adamuz participó en la ceremonia y confirmó que los vecinos intervinieron desde el inicio en las tareas de ayuda a los heridos. En la misa, oficiada por el obispo de Córdoba, estuvieron presentes representantes políticos, familiares de las víctimas y numerosos residentes del municipio.
Asistieron asimismo alcaldes de la comarca del Alto Guadalquivir, regidores de la provincia, miembros del gobierno regional y el presidente del Parlamento andaluz. También acudieron los componentes de los cuerpos que intervinieron en el operativo de emergencia: Guardia Civil, Protección Civil y policías locales.
El obispo recordó la dimensión del suceso y subrayó el impacto humano del accidente, que ha causado consternación en amplios sectores de la sociedad. Durante la ceremonia se evocaron a las víctimas y el dolor de sus familias.
Tras la misa, el obispo y el alcalde depositaron una corona en la denominada zona cero del accidente como muestra de homenaje institucional y local. Las autoridades acordaron además la celebración de un homenaje de Estado en Huelva, provincia de la que procedía la mayoría de las víctimas.
En cuanto a las labores en la vía, los últimos restos de los vagones de Renfe que sufrieron el impacto fueron retirados tras ser fragmentados en operaciones que combinaron la búsqueda de víctimas y la posterior extracción de las piezas. Agentes de la Guardia Civil trabajaron en la recogida de pruebas y en la documentación fotográfica antes de dejar las vías sin restos del convoy.
Los vagones del tren de Iryo que también resultaron dañados permanecen precintados por la Guardia Civil en las inmediaciones del lugar del siniestro, a la espera de que se adopten las medidas pertinentes para su traslado o análisis.









