En Salamanca, la violencia ha recrudecido en los espacios deportivos, donde se han registrado al menos cinco ataques armados entre 2018 y 2026, que resultaron en 20 asesinatos y 19 heridos. En Irapuato, desde 2020, las canchas han sido escenario de al menos 28 muertes relacionadas con la delincuencia.
Estos eventos violentos han transformado campos que antes eran espacios de convivencia en lugares inseguros. La masacre más grave ocurrió el 25 de enero de 2026, en el campo “La Cabaña”, donde 11 personas murieron y 12 resultaron heridas tras una agresión armada al concluir un partido. Según la Fiscalía, el ataque tenía como objetivo a un líder criminal entre los jugadores.
La situación ha calado hondo en la comunidad futbolística. Tras la masacre, ligas amateur suspendieron actividades, pero poco a poco las competencias se reanudaron a pesar del miedo persistente. Los jugadores, aunque cauto, continúan participando en los torneos, argumentando que el deporte debe prevalecer.
El alcalde de Salamanca describió un cambio en la naturaleza de los torneos, que antes se jugaban «por amor al arte». La violencia ha aumentado debido a la intervención de grupos criminales, quienes ven en las apuestas y la extorsión una oportunidad para obtener ganancias.
Experiencias recientes en Irapuato también reflejan un patrón alarmante, con ataques en canchas que han dejado víctimas. Mientras tanto, las autoridades han intensificado la vigilancia en estos lugares para disuadir la violencia y brindar seguridad a los deportistas y sus familias.
El escritor Juan Villoro ha subrayado que la violencia en el futbol amateur refleja la lucha entre cárteles en la región, haciendo un llamado a la atención sobre la gravedad de la situación.
Los operativos policiales han aumentado en respuesta a la inquietud de los deportistas. La Secretaría de Seguridad de Irapuato y las ligas organizadoras se han alineado para implementar medidas preventivas y mejorar la seguridad en los espacios deportivos. A pesar del riesgo, los torneos continúan, pero la pregunta sobre cómo asegurar un entorno seguro para jugadores y aficionados sigue sin respuesta definitiva.








