El hallazgo de un cuerpo en Coyotepec, Estado de México, tiene impacto directo en las comunidades locales que buscan respuestas sobre desapariciones recientes. La víctima fue identificada por un colectivo de búsqueda como un joven venezolano que trabajaba en la región.
Según el colectivo Lirios Buscadores, el hombre de 27 años desapareció mientras trabajaba como repartidor por aplicación y fue localizado sin vida; las autoridades estatales no han emitido confirmación oficial sobre el hallazgo. Familiares habían perdido la señal del GPS del teléfono del joven durante una entrega en Huehuetoca y desde entonces no tuvieron contacto.
El colectivo expresó solidaridad con la familia y describió la localización sin vida como una herida que obliga a continuar las búsquedas y a no normalizar la desaparición ni la violencia. Señalaron, además, que estas localizaciones no significan un cierre para los familiares buscadores.
Los organizadores anunciaron la realización de una actividad de memoria en Cuautitlán Izcalli y convocaron a artistas y creadores a participar en las acciones en apoyo a la familia y a otras personas desaparecidas. El caso también cobró atención pública en el contexto de otras desapariciones y hallazgos recientes en el Estado de México, que han generado intercambios entre autoridades y solicitudes de colaboración internacional.
Especialistas y colectivos señalan que este episodio es representativo de la crisis de desapariciones en el país, donde según el Registro Nacional de Personas Desaparecidas y No localizadas suman más de 133 mil personas reportadas como desaparecidas.



