París amaneció sacudido por un atraco digno de Hollywood. Esta mañana, el icónico Museo del Louvre fue escenario de un impresionante robo en plena Galería de Apolo, donde un grupo de ladrones encapuchados sustrajo nueve piezas históricas de la colección de joyas vinculadas a los Bonaparte y a la emperatriz Eugenia de Montijo.
Entre las joyas robadas figuran verdaderas piezas de la historia imperial francesa:
• La corona de la emperatriz Eugenia, adornada con 1,354 diamantes y 56 esmeraldas, considerada una de las piezas más valiosas del patrimonio nacional.
• Un collar y un broche legendarios.
• Una diadema de la duquesa d’Angoulême.
• La célebre espinela “Costa de Bretaña”.
• Varias tiaras pertenecientes a la emperatriz María Luisa.
Aunque las autoridades confirmaron que la corona de Eugenia fue recuperada cerca del museo —con algunos daños aún por evaluar—, otras siete piezas permanecen en paradero desconocido.
Un robo ejecutado en solo 7 minutos
Según fuentes de la investigación, el golpe fue planeado con precisión quirúrgica. Tres o cuatro individuos se hicieron pasar por obreros que trabajaban en las obras de restauración de la fachada del museo, a orillas del Sena. Vestidos con chalecos amarillos, utilizaron un montacargas para acceder al primer piso, cortaron las ventanas con una motosierra angular, rompieron las vitrinas y huyeron a toda velocidad en motonetas.
El museo fue evacuado y cerrado durante todo el día mientras la policía revisa grabaciones de seguridad y rastrea la ruta de escape de los ladrones.
Un eco del pasado
El suceso recuerda inevitablemente al histórico robo de la Mona Lisa en 1911, cuando el cuadro más famoso del mundo desapareció del Louvre por más de dos años. Ahora, más de un siglo después, el museo vuelve a protagonizar una historia que parece salida del cine.
Las autoridades francesas han calificado el hecho como “un golpe al corazón del patrimonio nacional”, y la investigación continúa bajo el más alto nivel de seguridad.


