La posible preferencia de ciertos mosquitos Anopheles por la sangre humana tiene implicaciones directas para la salud pública y las estrategias de control de vectores en regiones afectadas por la malaria y otras enfermedades transmitidas por estos insectos.
Un estudio internacional analiza el origen de esa conducta, que es rara entre las más de 3.500 especies de mosquitos pero crítica porque convierte a algunos de ellos en vectores de patógenos peligrosos para las personas.
Los investigadores secuenciaron el ADN de 38 ejemplares pertenecientes a once especies del grupo Anopheles Leucosphyrus, obtenidos en el sudeste asiático a lo largo de varios años, y combinaron esas secuencias con modelos computacionales y estimaciones de tasas de mutación para reconstruir la historia evolutiva del grupo.
Los resultados indican que la preferencia por alimentarse de humanos emergió en ese linaje en la región conocida como Sundaland entre hace 2,9 y 1,6 millones de años; hasta entonces sus ancestros se alimentaban de primates no humanos.
El estudio plantea que el cambio ocurrió cuando homínidos bípedos comenzaron a ocupar el suelo del bosque, proporcionando un nuevo hospedador accesible, y que la adaptación implicó múltiples mutaciones en genes responsables de la detección del olor corporal humano.
Los autores sostienen además que la evidencia genética de los mosquitos actuales aporta apoyo biológico a la presencia temprana de homínidos en el sudeste asiático, complemento valioso ante el escaso registro fósil de la zona.
Estos hallazgos ayudan a entender los factores evolutivos que convierten a ciertos mosquitos en vectores humanos y podrían orientar mejores estrategias de prevención y control frente a enfermedades transmitidas por Anopheles.








