La escalada militar en Oriente Medio afecta la seguridad regional y ha provocado alarma en países del Golfo y en ciudades israelíes, donde se activaron sirenas y se registraron medidas de emergencia entre la población.
Irán amplió su respuesta tras una operación conjunta de Estados Unidos e Israel contra objetivos en su territorio, lanzando varias oleadas de misiles contra Israel, según fuentes militares israelíes.
Los ataques aéreos sobre ciudades iraníes incluyeron objetivos en Teherán, Tabriz e Isfahán y, según el Ministerio de Educación iraní, dejaron decenas de muertos; entre las víctimas hay al menos 53 niñas que fallecieron cuando una escuela en Minab fue alcanzada, además de 48 heridos.
La Guardia Revolucionaria iraní informó que sus misiles y drones atacaron el cuartel general de la Quinta Flota en Baréin y otras bases estadounidenses en Catar y Emiratos Árabes Unidos, así como centros militares y de seguridad en territorio israelí.
También se reportaron ataques contra objetivos en Arabia Saudí, que condenó la agresión, mientras Catar y Emiratos manifestaron que se reservan el derecho a responder y adoptarán las medidas necesarias para proteger su territorio.
En Jerusalén y Tel Aviv sonaron repetidamente las alarmas antiaéreas; ciudadanos abandonaron las calles y se produjo acopio de víveres y medicinas, especialmente en áreas como la Ciudad Vieja de Jerusalén Este.
El Ejército israelí aseguró haber frustrado intentos de lanzamiento de misiles desde el oeste de Irán y declaró haber desmantelado lanzaderas preparadas para disparar, difundiendo imágenes de las operaciones.
Medios iraníes informaron del buen estado de varios dirigentes en medio de rumores sobre bajas en el liderazgo; el ministro de Exteriores señaló que el líder supremo permanece vivo según su conocimiento y confirmó la muerte de dos comandantes militares en los bombardeos.
La comunidad internacional reaccionó con llamados a la contención y posturas divididas: China expresó gran preocupación y pidió el cese inmediato de las operaciones; Rusia calificó los ataques como agresión no provocada; Canadá expresó su respaldo a la actuación de Estados Unidos, y Francia pidió el fin de la escalada y una reunión urgente del Consejo de Seguridad de la ONU. El alto comisionado de Naciones Unidas para los derechos humanos y varios líderes exigieron desescalada y apelaron al diálogo para evitar más víctimas y destrucción.








