En la Ciudad de México avanzó en comisiones de la Cámara de Diputados la propuesta para reducir la jornada laboral de 48 a 40 horas, una medida que tendría efectos directos sobre trabajadores y empleadores locales.
La iniciativa, planteada por la presidenta Claudia Sheinbaum, fue aprobada sin cambios y con aplicación gradual, y recibió el respaldo unánime de los 61 diputados presentes en la sesión de comisiones.
El dictamen mantiene que por cada seis días de trabajo las personas trabajadoras deberán disfrutar de al menos un día de descanso con goce íntegro de salario, punto que centró parte del debate ante las demandas de quienes piden reconocer dos días de descanso.
El secretario de Trabajo y Previsión Social defendió la gradualidad en la implementación y anunció el desarrollo de un sistema electrónico para vigilar el cumplimiento de la nueva norma una vez que entre en vigor.
La propuesta fija que las horas extraordinarias se pagarán con un 100 % adicional y que ese tiempo extra no podrá exceder las 12 horas semanales, distribuibles hasta en cuatro horas diarias en un máximo de cuatro días.
Si se rebasa ese límite, el empleador deberá pagar un 200 % adicional, y el marco normativo también prohíbe que menores de 18 años realicen tiempo extraordinario.
El régimen transitorio prevé una reducción escalonada de la jornada que mantiene el actual horario en el primer periodo y lo disminuye progresivamente hasta alcanzar las 40 horas, sin disminución de sueldos, salarios ni prestaciones.
Se acordó que las reservas, adiciones o votos particulares se presenten directamente ante el Pleno para su discusión y análisis.
Diputadas y diputados de Morena, PT y PVEM defendieron la reforma y su gradualidad para no afectar salarios y permitir ajustes por sector, mientras que PAN, PRI y Movimiento Ciudadano respaldaron la reducción pero insistieron en explicitar un esquema de cinco días de trabajo por dos de descanso y en ofrecer incentivos para mitigar impactos en empleo y productividad.








