La política migratoria de la Administración de Estados Unidos está teniendo efectos directos en comunidades latinas locales, en empresas y en congregaciones evangélicas, advirtieron líderes empresariales y religiosos durante una rueda de prensa. Las pérdidas de trabajadores y el cierre de negocios locales se suman a la reducción de feligreses en varias iglesias.
Organizaciones como la Coalición de Acción Empresarial para la Inmigración Estadounidense y el Comité de 100 señalaron que estas medidas no solo perjudican la economía, sino que también pueden influir en el resultado de próximas elecciones legislativas. Alertaron sobre un posible desplazamiento del voto latino hacia opciones electorales distintas a las que habían apoyado anteriormente.
El empresario texano Massey Villarreal destacó la dependencia de sectores como la construcción y la industria en trabajadores nacidos en el extranjero, y advirtió que la aplicación estricta de la política migratoria está alejando a votantes y mano de obra necesaria. Citó como ejemplo un distrito de Texas que había favorecido ampliamente a candidatos republicanos y donde en una elección especial se impuso un candidato demócrata al Senado estatal.
Villarreal insistió en que, aunque hubo avances entre algunos votantes latinos en el pasado reciente, la continuidad de estas políticas corre el riesgo de erosionar ese respaldo. “Cualquier partido que ignore nuestras necesidades pagará el precio en las urnas”, afirmó, en referencia a la importancia del electorado latino.
Mario Guerrero, de la Asociación de Constructores del Sur de Texas, describió las acciones de las autoridades migratorias en obras como un factor que ahuyenta a empleados y encarece la construcción de viviendas. Señaló que ejecutivos del sector han solicitado reuniones con la Casa Blanca y miembros del Congreso para exponer el impacto económico de las redadas y controles en sitios de trabajo.
Representantes del sur de Florida expresaron sentimientos similares; Lillian López, de la Cámara de Comercio del Sur de Florida, calificó de “inhumano” el tratamiento de migrantes y subrayó el daño a la industria de la construcción, en especial en zonas como los Cayos de Florida. Según empresarios, la falta de mano de obra y el aumento de costos están afectando proyectos locales.
El líder evangélico Samuel Rodríguez señaló que las iglesias hispanas sufren pérdidas importantes en asistencia dominical, con algunas congregaciones que reportan caídas de hasta tres cuartas partes de sus feligreses. Advirtió que se trata de un grupo que en el pasado apoyó al presidente y al Congreso republicano, y que la continuidad de estas políticas podría traducirse en un cambio de voto.
La coalición presentó además estimaciones según las cuales una variación en el voto latino de entre 10 y 15 puntos porcentuales podría alterar el panorama en más de dos docenas de distritos en estados clave como Texas, California, Colorado, Florida, Arizona, Nevada, Nueva Jersey, Nueva York, Nuevo México y Pensilvania. Ese desplazamiento pondría en riesgo escaños actualmente en manos republicanas.
En conjunto, los líderes empresariales y religiosos advirtieron que el efecto acumulado de las medidas migratorias podría debilitar la posición del partido gobernante en la pugna por el control del Congreso en procesos electorales venideros.








