El clero mexicano ha sufrido una pérdida significativa con el fallecimiento de un prominente sacerdote, quien fue ordenado en 1973 y contaba con 80 años al momento de su fallecimiento. A lo largo de su trayectoria, desempeñó importantes funciones, incluyendo la de párroco en Loma Bonita y rector del templo del Buen Pastor. Sus colegas y seminaristas lo recuerdan por su compromiso con la comunidad, especialmente por el apoyo legal que brindaba tanto a ciudadanos como a compañeros del clero. Esta noticia ha resonado en diversos sectores, resaltando la influencia y el legado que dejó en su comunidad.








