En Morelia y en Michoacán en general, documentos asegurados por el Ejército tras la captura y muerte de Nemesio Oseguera Cervantes, alias El Mencho, exponen pagos y operaciones financieras del Cártel Jalisco Nueva Generación que involucran a personal de seguridad y autoridades locales. La información revela cómo se distribuían nóminas, sobornos y ganancias por actividades ilícitas que afectan la seguridad y la gobernabilidad regional.
Los papeles, recuperados en dos domicilios de Tapalpa, Jalisco, detallan una nómina millonaria que incluye presuntos militares, funcionarios de la Fiscalía, policías municipales y cientos de colaboradores, desde “halcones” hasta mandos operativos. Entre los gastos figuran pagos por talleres mecánicos, despensas, rentas de base y apoyo logístico para la operación del grupo.
Los registros señalan que en Cocula y Tapalpa las máquinas tragamonedas generaron medio millón de pesos en un periodo reportado, y que en esos dos municipios se alcanzaron ganancias por 15 millones 627 mil pesos provenientes de la venta de cocaína, cristal y las maquinitas. En otro documento se reportan pagos importantes en efectivo y en dólares a distintos operadores y allegados.
Uno de los presuntos operadores señalados portaba varios millones en efectivo y casi un millón de dólares al momento de ser interceptado por fuerzas del orden, según los archivos. Los documentos también consignan pagos en dólares por montos millonarios a personas identificadas con alias y conceptos como “regalos” o claves internas.
En la nómina aparece la lista de operadores con alias y cargos: El Sapo, al que se le atribuyen ataques con coche-bomba y señalado como jefe de plaza en los Altos de Jalisco; El Meño, jefe en Autlán y Villa Purificación; La Gallina, líder regional en Puerto Vallarta; y El Yogurt, entre otros, con cantidades asignadas en los registros. Asimismo se reportan 63 personas asignadas a la vigilancia de la figura central en Tapalpa, con pagos mensuales por casi 291 mil pesos.
Los archivos incluyen partidas destinadas a autoridades de distintos niveles: por ejemplo, 615 mil pesos a una Guardia Nacional identificada como “Mich-Picten”, 75 mil a Guardia Nacional de Autlán y 20 mil a una persona señalada como proveedor de información. También aparecen pagos a ayuntamientos, como 46 mil pesos a Atemajac de Brizuela y 86 mil a Chiquilistlán, y referencias a los montos que los municipios destinan a seguridad pública.
En Tapalpa, los registros atribuyen gastos operativos cercanos a 1 millón 389 mil 690 pesos, de los cuales se reportan 138 mil pesos pagados a la policía municipal. El cotejo con la nómina municipal disponible indica que la suma entregada por el grupo criminal representaría una proporción relevante frente al salario conjunto de la corporación local.
La estructura operativa descrita incluye entre 30 y 32 “halcones” pagados semanalmente entre 2,500 y 3,000 pesos; 26 pistoleros con pagos de 4,000 pesos semanales; y mandos con remuneraciones superiores, además de conceptos recurrentes como gasolina, renta de bases, despensas y reparación de vehículos. Todo ello aparece desglosado por semanas y tipos de gasto en los documentos asegurados.








