La ONU advierte que la escasez de combustible en Cuba ya afecta a servicios esenciales y genera preocupación en países vecinos, entre ellos México, por el impacto en la vida cotidiana y la provisión de suministros básicos.
El coordinador residente de la ONU en Cuba, Francisco Pichón, solicitó a Estados Unidos una excepción humanitaria para el envío de petróleo y ayuda, al considerar que la situación se agrava día a día.
Según Pichón, tras casi un mes de una orden ejecutiva destinada a endurecer el bloqueo de combustible, la escasez ha dejado de ser temporal y se ha vuelto sistemática, convirtiéndose en el principal multiplicador de riesgos humanitarios.
Advirtió que la prolongación de la falta de energía está agravando vulnerabilidades, reduciendo e interrumpiendo servicios esenciales y haciendo más frágil la vida cotidiana de la población.
Pichón señaló además que, pese a la oposición del Tribunal Supremo de EE. UU. a ciertos aranceles, la declaración de emergencia nacional sigue vigente y ofrece un marco jurídico para imponer sanciones a los países que suministren crudo a Cuba.
La ONU reconoció los esfuerzos de gobiernos como los de México, Canadá y varios miembros de la Unión Europea, pero insistió en que una negociación con Estados Unidos para una excepción humanitaria sería clave para evitar una crisis humanitaria de mayor magnitud.
La Oficina de Derechos Humanos de la ONU ha manifestado que el bloqueo incumple la Carta de Naciones Unidas y el derecho internacional, y que está provocando el desmantelamiento de los sistemas de alimentación, salud y suministro de agua en la isla.








