La conferencia de prensa de Irlanda previa a su polémico partido de la Nations League contra Israel terminó abruptamente este sábado 3 de octubre de 2026, después de que un periodista israelí acusara a jugadores irlandeses de haber realizado comentarios racistas durante el enfrentamiento de la semana pasada. La Asociación de Futbol de Irlanda (FAI) rechazó de inmediato la afirmación y calificó la acusación como “completamente falsa”.
El señalamiento fue dirigido al entrenador de Irlanda, Heimir Hallgrimsson, pero la respuesta llegó por parte de Kieran Crowley, responsable de comunicaciones de la FAI. Tras su intervención, la organización decidió concluir la comparecencia sin permitir que el intercambio avanzara, en un contexto marcado por la tensión política y deportiva entre ambas selecciones.
El partido está programado para este domingo 4 de octubre en Backa Topola, Serbia, con Irlanda como equipo local y sin aficionados en las tribunas. La FAI trasladó el encuentro a una sede neutral en junio, bajo el argumento de “razones operativas”, después de que se multiplicaran en Irlanda los llamados a boicotear el compromiso por la oposición a las acciones de Israel en Gaza.
¿Por qué el partido entre Irlanda e Israel se disputa en una sede neutral?
La controversia también tiene un antecedente institucional. En noviembre del año pasado, la FAI aprobó una moción para solicitar a la UEFA que prohibiera la participación de Israel en competiciones de clubes y selecciones nacionales. Sin embargo, el organismo irlandés se ha resistido a promover un boicot formal debido al riesgo de que el equipo reciba sanciones por parte de la UEFA.
La situación resulta especialmente delicada porque Irlanda será coanfitriona del Campeonato Europeo de 2028 junto con Inglaterra, Gales y Escocia. Cualquier conflicto disciplinario o institucional podría tener consecuencias relevantes para la relación de la federación con los organismos continentales.
En el partido anterior, disputado el domingo pasado en Debrecen, Hungría, Irlanda se impuso por 3-0 a Israel. Los futbolistas irlandeses utilizaron brazaletes negros y la FAI abrió una investigación para determinar si el delantero Adam Idah recibió insultos racistas durante el encuentro. A ese duelo asistió un pequeño grupo de aficionados israelíes.
- Punto clave / Qué ocurrió: Una acusación de racismo provocó que la conferencia de Irlanda terminara de manera abrupta.
- Impacto o alcance: El partido se jugará sin público en Backa Topola, Serbia, en medio de protestas y llamados al boicot.
- Qué sigue: Irlanda enfrentará a Israel el domingo 4 de octubre, mientras continúa la investigación relacionada con Adam Idah.
La tensión aumentó esta semana cuando el partido de Irlanda contra Austria en Dublín fue interrumpido brevemente por manifestantes que lanzaron pelotas de tenis con banderas palestinas. La FAI deberá gestionar el encuentro ante Israel y, al mismo tiempo, atender las investigaciones y posibles consecuencias deportivas derivadas del conflicto.




