La presidenta de México, Claudia Sheinbaum, ha decidido impulsar el fracking para la explotación de gas natural en el país, a pesar de las críticas que ha recibido en años anteriores. Este anuncio se realizó durante el inicio de su campaña presidencial 2024, donde presentó 100 compromisos, destacando que no se permitiría esta técnica.
En su discurso ante un Zócalo lleno de simpatizantes, afirmó: «No se va a permitir la explotación de hidrocarburos a partir del fracking». Sin embargo, Sheinbaum ha expresado en múltiples ocasiones su rechazo a esta técnica, incluso en redes sociales, donde compartió documentos sobre los efectos negativos del fracking.
En 2013, publicó un informe de Greenpeace España sobre sus riesgos antes de la reforma energética de Enrique Peña Nieto y en 2014 envió un documental sobre el tema al entonces secretario de Medio Ambiente. A pesar de esta postura, en el segundo año de su mandato, anunció el impulso del fracking en el país.
Durante una conferencia, especialistas argumentaron la necesidad de seguir la exploración en cuencas del norte del país, pero reconocieron los riesgos para los acuíferos y el alto consumo de agua asociados a la técnica. Propusieron el uso de agua salada y reciclaje como alternativas para mitigar el impacto ambiental.
Sheinbaum defendió el uso del fracking como una medida para reducir la dependencia energética de Estados Unidos, considerándolo un tema de seguridad nacional. Ante el anuncio, grupos ambientalistas han solicitado una prohibición constitucional del fracking, alegando que la discusión excluyó a las poblaciones afectadas.








