La comunidad cubana en Estados Unidos y las relaciones bilaterales pueden verse afectadas por declaraciones del presidente de Estados Unidos sobre una posible «toma de control amistosa» de Cuba, en un contexto de bloqueo energético entre ambos países.
El presidente aseguró ante la prensa en la Casa Blanca que Washington podría optar por esa medida y dijo que podría concretarse tras «muchos, muchos años».
Añadió que Cuba está en «serios problemas» y defendió que Estados Unidos podría hacer algo «muy positivo» para los ciudadanos cubanos en el exilio y los que aún residen en la isla.
También afirmó conocer la situación desde su infancia y sostuvo que observa un cambio en la isla; dijo que Marco Rubio «lo está gestionando».
Las declaraciones se produjeron en medio de crecientes tensiones por el bloqueo de crudo a Cuba y tras un operativo en el que autoridades cubanas interceptaron una lancha procedente de Florida y abrieron fuego, hecho que dejó cuatro fallecidos.
Al menos uno de los muertos y uno de los seis heridos eran ciudadanos estadounidenses, mientras que el resto podrían ser residentes legales permanentes, según las autoridades.
El bloqueo petrolero se intensificó después de operaciones en Venezuela que afectaron el suministro de crudo a la isla y de medidas de Washington que impusieron aranceles a países que suministraran petróleo a Cuba, lo que ha agravado la crisis económica y social en la isla.
Pese a ello, el gobierno de Estados Unidos autorizó recientemente la reexportación de crudo venezolano a Cuba con restricciones y a través del sector privado, flexibilizando parcialmente el bloqueo petrolero.








