La creciente incorporación de la inteligencia artificial, biometría y geolocalización en el control migratorio está transformando la frontera entre México y Estados Unidos en un ámbito digital, según advirtió el director del Centro de Investigaciones sobre América del Norte de la Universidad Nacional Autónoma de México. Esta situación plantea serios desafíos para los derechos humanos y la privacidad de los migrantes.
Durante un seminario sobre emergencias sociales, el académico destacó el uso de tecnologías como el reconocimiento facial y la geolocalización por parte de agencias como el Servicio de Migración y Control de Aduanas de Estados Unidos para supervisar a los migrantes. Barrón Pastor explicó que estos sistemas emplean perfiles de riesgo algorítmico, cuestionando la supuesta objetividad de los algoritmos en la evaluación de las personas migrantes.
El investigador mencionó que las solicitudes de asilo a través de la aplicación CBP One incluyen datos biométricos e información de redes sociales, lo que contribuye a la creación de un historial digital. Barrón Pastor enfatizó que tal enfoque puede reproducir sesgos y asumir que un migrante representa un riesgo.
Asimismo, consideró fundamental reforzar protocolos de seguridad digital que respeten los derechos humanos y protejan la privacidad, así como reducir la exposición de comunidades vulnerables. También subrayó la necesidad de abordar el rezago jurídico ante el avance de estas tecnologías y de desarrollar capacidades para impugnar decisiones automatizadas que puedan vulnerar derechos.
El académico alertó sobre el uso que hacen las compañías tecnológicas de los datos compartidos en redes, e instó a construir dinámicas que prioricen la dignidad humana y el contacto social personalizado, alejándose de narrativas estandarizadas.







