Yeraldine Bonilla Valverde, gobernadora interina de Sinaloa, se encuentra más de 10 días sin solicitar licencia por maternidad tras el nacimiento de su segunda hija el 1 de julio. Esta situación ha generado inquietud sobre el gobierno del estado, dado que su ausencia podría dar paso a un liderazgo ajeno a su círculo político.
Desde el parto, Bonilla no ha participado en eventos públicos y ha limitado su actividad a reuniones virtuales. Recientemente, dirigió por videoconferencia una sesión con su gabinete de seguridad desde el hospital y realizó un nombramiento, compartiendo fotografías de la toma de protesta.
Bonilla es conocida por su cercanía al gobernador con licencia, Rubén Rocha Moya, quien enfrenta acusaciones de vínculos con el Cártel de Sinaloa y lleva más de 70 días fuera del escenario público. La legislación estatal señala que, de solicitar licencia, el Congreso local tendría que elegir a un reemplazo, poniendo en riesgo la continuidad del control gubernamental.
La posibilidad de designar un sustituto ajeno a Rocha Moya podría alterar el equilibrio político del estado y afectar la seguridad del mandatario en licencia, quien está bajo investigación por presuntos lazos con el crimen organizado. Legisladores de oposición han criticado la decisión de Bonilla de no solicitar licencia, argumentando que un estado como Sinaloa no puede ser gobernado de forma remota, especialmente en un contexto de violencia constante.
El 4 de junio, Bonilla participó en una reunión de gabinete desde la cama de un hospital, donde se conectó por videollamada. En las imágenes difundidas, se la ve en bata de hospital, dirigiendo a sus secretarios mientras se discuten asuntos de seguridad gubernamental.









