Un incendio en el bar Le Constellation de Crans‑Montana dejó al menos 40 muertos y convirtió a la localidad en el epicentro de una crisis sanitaria y de búsqueda de desaparecidos. Decenas de jóvenes resultaron heridos y muchos han sido trasladados a unidades especializadas en quemados en distintos países europeos.
Las primeras investigaciones apuntan a que chispas de bengalas alcanzaron el techo y provocaron la rápida propagación del fuego entre la multitud. Las autoridades locales señalaron que la identificación de los cuerpos será un proceso delicado y que podría llevar días debido a la gravedad de las quemaduras.
El balance oficial indica 119 heridos, muchos de ellos graves; alrededor de 50 personas han sido o serán trasladadas a unidades de quemados fuera de Suiza. Alemania y Francia figuran entre los países que están recibiendo a pacientes con lesiones severas.
Las autoridades regionales advirtieron que numerosos heridos continúan en riesgo vital. El jefe de policía informó que 113 de los heridos han sido identificados, entre ellos 71 suizos, 14 franceses y 11 italianos, además de ciudadanos de Serbia, Bosnia, Bélgica, Polonia, Portugal y Luxemburgo.
Un testigo que estaba en el sótano donde se inició el fuego relató que logró salir milagrosamente tras ocultarse detrás de una mesa y romper una ventana. Varios supervivientes describieron una única puerta de escape demasiado estrecha para la afluencia de personas, lo que dificultó la evacuación.
La primera víctima identificada públicamente fue un joven deportista italiano de 16 años residente en Dubái, cuya muerte fue confirmada por la federación deportiva correspondiente. Familias y amigos de los desaparecidos aguardaban información cerca del lugar mientras embajadas rastreaban a sus ciudadanos entre las víctimas.
El ministro italiano de Asuntos Exteriores, presente en Suiza, informó que tres pacientes en hospitales aún no habían sido identificados; 13 ciudadanos italianos estaban hospitalizados y seis figuraban como desaparecidos. La embajada de Francia comunicó que ocho ciudadanos franceses permanecían sin localizar y nueve recibían atención médica.
La escena en Crans‑Montana mostró consternación entre visitantes y residentes: flores y velas en un improvisado altar junto a la carretera, y personas llorando y abrazándose en silencio. Jóvenes que evitaron entrar al local relataron el choque ante la pérdida de compañeros de su edad.
Equipos forenses y de emergencia continuaban trabajando en la zona, mientras las investigaciones siguen centradas en el origen del siniestro y en la secuencia de la evacuación. Las autoridades pidieron calma y cooperación a la población local y a las familias afectadas durante las labores de identificación y asistencia.








