Irán ha advertido sobre la posibilidad de expandir el conflicto más allá de Medio Oriente si Estados Unidos lleva a cabo nuevos ataques. Esta declaración surge a raíz de las afirmaciones del presidente Donald Trump, quien señaló que estuvo a solo una hora de reiniciar una campaña militar.
Desde que Trump suspendió la «Operación Furia Épica», las negociaciones para un alto el fuego han enfrentado dificultades significativas. Recientemente, Irán presentó una nueva oferta a Estados Unidos, aunque las condiciones propuestas repiten exigencias previamente rechazadas por la administración estadounidense, como el control del estrecho de Ormuz y el levantamiento de ciertas sanciones.
Trump, por su parte, ha manifestado que ha considerado reanudar los bombardeos pero decidió posponerlos para dar más tiempo a los esfuerzos diplomáticos. La Guardia Revolucionaria iraní ha afirmado que cualquier nueva agresión resultará en represalias que podrían afectar a países de la región y más allá.
En el contexto de este conflicto, el estrecho de Ormuz ha sido cerrado en gran medida por Irán, lo que ha causado interrupciones significativas en el suministro energético global. Sin embargo, recientemente han cruzado el estrecho dos petroleros chinos, lo que sugiere un intento de Irán por flexibilizar su bloqueos hacia ciertos países amigos.
Trump enfrenta creciente presión para zanjar el conflicto, especialmente con el aumento de los precios de la energía impactando a su Partido Republicano antes de las elecciones. Sus declaraciones han variado entre la amenaza de reanudar los bombardeos y un pronóstico optimista sobre la posibilidad de alcanzar un acuerdo de paz.
Como resultado, los precios del petróleo han mostrado volatilidad, aunque han tendido a aumentar desde inicios de mayo. Expertos en el sector financiero están atentos a la evolución de las negociaciones, cuestionando si efectivamente se podrá alcanzar un entendimiento entre las partes involucradas.






