Miles de manifestantes se reunieron en Belfast para protestar contra la violencia perpetrada por alborotadores contra migrantes, que incendiaron viviendas y vehículos tras un apuñalamiento que dejó a un hombre parcialmente ciego. El incidente, relacionado con un solicitante de asilo sudanés, ha desencadenado una ola de disturbios en Irlanda del Norte.
La manifestación antirracista surgen en respuesta a noches de violencia que resultaron en múltiples personas sin hogar y en varios agentes heridos. Los manifestantes enfatizaron que el racismo no puede ser justificado, destacando que la culpa recae en la maldad y la violencia, no en la raza.
La situación en Belfast ha sido reflejada por las experiencias de los asistentes. Algunos, como Cara Bell y Matthew Richardson, que recién se casaron, se unieron a la protesta pacífica para mostrar que los eventos violentos no representan el sentir general de la población. A pesar de los llamados a la calma de las autoridades, se ha señalado a figuras de ultraderecha como responsables de fomentar las tensiones en distintas localidades del Reino Unido.
En Glasgow, también se registraron disturbios enfocados en minorías, acompañados de intimidaciones en una mezquita local. Un grupo antirracista se congregó para mostrar su resistencia a estas acciones, enfrentándose a un contingente más pequeño que realizó gestos nazis y lanzó mensajes antimusulmanes.








