En Birgunj, en la frontera con la India, las autoridades impusieron un toque de queda tras el aumento de tensiones de carácter religioso y social que está afectando la vida cotidiana de la localidad.
El jefe del distrito de Parsa señaló que miembros de la comunidad musulmana organizaron protestas por el vandalismo de una mezquita, lo que elevó la tensión en la zona fronteriza.
La situación se agravó con contraprotestas de miembros de la comunidad hindú, que derivaron en enfrentamientos nocturnos y en las horas siguientes.
Para controlar los incidentes se decretó un toque de queda que inicialmente tenía una vigencia limitada y que posteriormente fue ampliado por las autoridades.
La medida prohíbe reuniones, encuentros, procesiones religiosas y manifestaciones, y las autoridades han instado a los residentes a permanecer en sus domicilios salvo por razones esenciales.
Se han dado instrucciones a las fuerzas de seguridad para facilitar la circulación de vehículos que prestan servicios esenciales y mantener el orden público.
En los últimos meses Nepal ha registrado episodios de tensión política y social, incluidos choques entre activistas juveniles y la policía que afectaron a distritos vecinos.
El país sigue bajo una administración interina y las autoridades han anunciado que las elecciones se celebrarán en los próximos meses.




