Un intenso ruido de taladros y la actividad constante de obreros caracterizan el Aeropuerto Internacional Benito Juárez de la Ciudad de México, a menos de un mes de la Copa Mundial. Estas obras, que han estado en marcha durante un año, forman parte de una modernización significativa en esta principal puerta de entrada al país.
A pesar de las incomodidades causadas por las remodelaciones, diversos carteles promocionales del Mundial y figuras icónicas del fútbol intentan distraer a los pasajeros. Luis Ibarra, un ingeniero que esperaba un vuelo hacia Monterrey, comentó que no le incomodan las obras, aunque criticó la aceleración de los trabajos por la proximidad del evento.
Inaugurado en 1952, el aeropuerto ha pasado por varias remodelaciones, siendo las más recientes durante la administración de Claudia Sheinbaum. Este esfuerzo de modernización busca mejorar las instalaciones que previamente presentaban problemas como inundaciones y saturación. Actualmente, más de 3,000 trabajadores laboran en el aeropuerto, en un esfuerzo por terminar la primera fase de remodelaciones.
El director del aeropuerto, Juan José Padilla, reconoció que las obras presentaron complicaciones debido a que algunas áreas son de más de 50 años y carecían de planos actualizados. La inversión total asciende a aproximadamente 500 millones de dólares, cubierta completamente por el aeropuerto, que ahora está administrado por la Secretaría de Marina.
Además de las remodelaciones físicas, se ha incrementado la seguridad con más de 4,000 cámaras operando con inteligencia artificial y planes para un sistema anti-drones. Durante el Mundial, se mantendrá la presencia de unos 7,000 agentes de seguridad.
Recientemente, la cancillería mexicana afirmó que se logró un acuerdo con el Departamento de Transporte de Estados Unidos para mejorar las franjas horarias de aterrizaje y despegue en el aeropuerto, que se habían reducido durante la administración anterior. Esto permitirá un aumento en los slots disponibles para las aerolíneas.








