En Rusia, el gobierno anunció que recurrirá a los contribuyentes a partir del próximo año para financiar la campaña militar, en medio de un deterioro industrial y una mayor dependencia del mercado chino que afecta al ámbito local y nacional.
El Ministerio de Finanzas justificó la subida del IVA del 20% al 22% como una medida destinada a garantizar el financiamiento de la seguridad y el apoyo social a las familias vinculadas a la operación militar.
Sectores como la metalurgia y la energía muestran señales de desgaste, mientras el mercado interno se orienta cada vez más hacia China. A pesar del aumento de precios y de la caída de la inversión y la demanda, la administración mantiene la campaña militar y aplaza las negociaciones de paz.
Al reunirse con el Consejo de Estado, el presidente sostuvo que la población entenderá y apoyará el incremento de los impuestos siempre que el Estado cumpla sus obligaciones sociales y garantice la seguridad.
Empresas del petróleo, el gas, el carbón y la metalurgia enfrentan dificultades, y grandes corporaciones estatales como Rosatom, RusHydro y RZhD también muestran tensión financiera.
Las sanciones internacionales han recortado los ingresos por exportaciones de hidrocarburos en torno a un tercio en el último periodo, y las proyecciones apuntan a nuevas caídas hacia el cierre del ejercicio.
Las autoridades no pueden optar por rescates mediante inyecciones de capital debido a la elevada inflación y a los esfuerzos por contenerla, en un contexto que ha erosionado el clima de inversión.
La dinámica económica es ahora cercana a cero, con la industria militar funcionando a plena potencia mientras el resto de la economía se estanca, según expertos.
El viceprimer ministro reconoció que la recuperación del estancamiento no será inmediata, y el Ministerio de Economía proyecta un crecimiento modesto del PIB para el periodo.
Además del IVA, el Ejecutivo prepara subidas en otros impuestos, la eliminación de beneficios fiscales para organismos autónomos y muchas pymes, y aumentos en las cargas sobre la tenencia de automóviles, pese al deterioro del sector.
Las empresas tecnológicas verán duplicada su tarifa impositiva, que pasará del 7.6% al 15%.
La recaudación mediante la confiscación y nacionalización de activos privados continúa y ya suma decenas de miles de millones de dólares tras la apropiación de más de un centenar de activos en años recientes.
Analistas advierten que las medidas fiscales podrían provocar una mayor caída de la demanda: el alza del IVA y de otras cargas incrementará los costes de producción y los precios finales.
Economistas de la oposición señalan que las pymes serán las más afectadas y que las medidas pueden impulsar la economía informal, pues muchas empresas operan con márgenes reducidos y pierden competitividad frente a firmas chinas.
La fuerte apreciación del rublo registrada durante el año complica la economía orientada a la defensa, al encarecer las exportaciones y afectar la competitividad.
Si la tendencia persiste, el enfriamiento de la economía podría derivar en estanflación, y se prevé un aumento de la disputa entre quienes apoyan una política monetaria estricta para bajar la inflación y quienes abogan por una depreciación del rublo para favorecer la inversión.



