Irapuato, Guanajuato, vivió una jornada poco habitual el 11 de junio, entre la 1 y las 3 de la tarde. La ciudad quedó prácticamente paralizada mientras cientos de aficionados decidieron observar el primer partido de la Selección Mexicana en el Mundial 2026. Las calles, generalmente concurridas a esa hora, mostraron un notable vacío, ya que muchos optaron por quedarse en casa, asistir a restaurantes y bares, o atender a medias sus negocios.
Desde temprano, la ciudad se impregnó de un ambiente festivo. Habitantes vistieron las camisetas verdes del equipo nacional, reflejando la expectativa y entusiasmo reinante. Esta atmósfera contrastó con la rutina habitual de un jueves en Irapuato, donde el tráfico suele ser intenso.
Las familias, en su mayoría, decidieron no enviar a los niños a la escuela. En cambio, al inicio del encuentro entre México y Sudáfrica, las avenidas y calles se vieron inusualmente desiertas. La Plaza Miguel Hidalgo se convirtió en el punto de encuentro principal, donde el Gobierno Municipal instaló una pantalla gigante para que alrededor de 200 aficionados pudieran celebrar cada jugada del equipo.
Los gritos y aplausos acompañaron las jugadas más emocionantes del partido, que concluyó con un triunfo de México por 2-0. Bares y restaurantes registraron una notable afluencia de clientes que aprovecharon la oportunidad para reunirse, compartiendo alimentos y bebidas en un ambiente festivo.
No obstante, algunos comerciantes y trabajadores se las arreglaron para seguir el partido mientras atendían sus obligaciones. Los teléfonos celulares se convirtieron en herramientas indispensables detrás de los mostradores, permitiendo que muchos no se perdieran detalle del encuentro.
La tarde también fue escenario de una manifestación en favor de la despenalización del aborto en Guanajuato. Durante el medio tiempo, siete mujeres aprovecharon la concentración de personas en la Plaza Miguel Hidalgo para hacer un llamado a los legisladores estatales, instando a la atención sobre la necesidad de avanzar en el tema.
Al concluir el medio tiempo, la atención volvió al juego. La victoria mexicana desató abrazos y celebraciones, transformando el ritmo cotidiano de Irapuato en una jornada de euforia futbolística. En resumen, la ciudad experimentó momentos de alegría y reflexión, reflejando el impacto del futbol tanto en la cultura local como en la vida social.






