En Londres y otras ciudades del Reino Unido, miles de mujeres salieron a la calle para denunciar la desigualdad y la misoginia, en una jornada que adquirió relevancia local por su impacto en comunidades urbanas y en el debate público sobre derechos y seguridad de las mujeres.
Numerosas participantes marcharon por el centro de Londres convocadas por la alianza «Mujeres contra la extrema derecha», portando pancartas con lemas como «Juntas podemos derrotar la violencia masculina» y «La violencia sexual debe desaparecer».
La movilización, exclusivamente femenina y con un tono festivo en muchas zonas, mostró una presencia notable de color violeta y pancartas rosas; además pidió rechazar las «mentiras racistas» y subrayó que los migrantes no son responsables de los problemas sociales.
En Belfast, la expresidenta de la República de Irlanda, Mary Robinson, participó en un acto organizado por varios grupos de apoyo a mujeres, donde reclamó unidad y solidaridad en la defensa de los derechos femeninos.
Robinson calificó de «epidemia» la violencia contra mujeres y niñas a nivel global y criticó el aumento del gasto militar mientras se recortan fondos para la ayuda internacional y los servicios básicos.
También advirtió sobre la misoginia en las redes sociales y sobre los riesgos que plantean las nuevas tecnologías, incluida la inteligencia artificial, al facilitar la difusión de imágenes y el daño a la reputación y la vida de las personas.


