La llegada a León de Alexander Carrillo —director de la Orquesta Típica de León y originario de Venezuela— adquiere relevancia local por su labor cultural y por ser parte de la comunidad venezolana que reside en la ciudad tras abandonar su país por razones políticas. Su presencia y testimonio resuenan entre vecinos y organizaciones que siguen de cerca la situación de quienes huyeron de la crisis venezolana.
Carrillo relató que, durante décadas, observó el deterioro de Venezuela bajo el régimen chavista y que las restricciones políticas y sociales lo llevaron a manifestar públicamente su desacuerdo. Según contó, su formación humanista lo impulsó a escribir y denunciar arbitrariedades, lo que provocó conflictos con las autoridades en su lugar de origen.
El músico señaló que por su postura sufrió amenazas, hostigamiento y actos de intimidación; denunció intervenciones telefónicas, allanamientos y el robo de equipo con archivos personales y musicales. Ante esos hechos, tomó la decisión de salir del país y en 2020 se trasladó a México, estableciéndose en León junto con su esposa y uno de sus hijos.
Carrillo también habló de las dificultades personales que implicó su salida: la separación de familiares que permanecen en Venezuela y las limitaciones para visitarlos debido a cambios en la normativa migratoria. Expresó que la distancia ha transformado la comunicación en encuentros por videollamada y aumentó la incertidumbre sobre el reencuentro familiar.
La comunidad venezolana en Guanajuato reaccionó con alivio y cautela ante la noticia de la detención de Nicolás Maduro por parte de Estados Unidos, considerándola un primer paso hacia un posible cambio, aunque subrayaron la persistente incertidumbre. Quienes hablaron con medios locales advirtieron que las estructuras del régimen y la violencia pueden seguir afectando al país incluso tras acciones en el exterior.
Los testimonios recogidos en León e Irapuato destacaron experiencias de crisis humanitaria en Venezuela, con relatos sobre desnutrición extrema y la falta de medicamentos que pusieron en riesgo la salud de niños y otras personas. Además, mencionaron episodios de represión, como detenciones por expresiones críticas en redes o en dispositivos móviles.
En el ambiente de la comunidad reina la expectativa, pero también la demanda de vigilancia internacional y apoyo para que cualquier proceso de cambio no derive en más violencia o retrocesos. Carrillo continúa su actividad cultural y su labor crítica desde León, donde dijo mantener la esperanza pese a las dificultades.


