El papa pidió con urgencia 24 horas de paz en Navidad tras lamentar que Rusia haya rechazado su petición de tregua.
En Roma instó a «todas las personas de buena voluntad» a respetar al menos la fiesta del nacimiento del Salvador con un día de paz.
«Me causa mucha tristeza», dijo a la salida de su residencia en Castel Gandolfo, insistiendo en la necesidad de ese cese temporal de hostilidades.
En la Franja de Gaza, la realidad contrasta con ese anhelo: la única iglesia católica, la Santísima Trinidad, intenta preparar la Navidad en condiciones muy precarias.
El patriarca latino de Jerusalén, Pierbattista Pizzaballa, visitó la parroquia y habló con el párroco argentino Gabriel Romanelli sobre la situación local.
Pizzaballa advirtió que los problemas persisten: casas, escuelas y hospitales requieren reconstrucción; la población vive en extrema pobreza, rodeada de alcantarillas y basura, pero desea reconstruir sus vidas.
El llamado papal y las imágenes desde Gaza subrayan la tensión entre la aspiración simbólica de una tregua navideña y la cruda realidad sobre el terreno.



