En Morelia, autoridades presentaron en audiencia los datos de prueba relacionados con el homicidio del líder limonero Bernardo Bravo Manríquez, en los que se vincula a un señalado con el presunto crimen y se documentan indicios recogidos en las huertas y en varios inmuebles relacionados con la investigación.
El Ministerio Público expuso que las amenazas a productores de limón habrían sido realizadas directamente en las huertas por una persona identificada como Marcos Mendoza, alias “El Pilones”, quien presuntamente exigía cuotas en nombre de un grupo criminal.
En la reconstrucción presentada en la audiencia se señaló que, al momento del disparo, el presunto agresor estaba sentado a la derecha de la víctima y efectuó el disparo a corta distancia, lo que provocó que la víctima cayera y presentara diversas escoriaciones en el cuerpo.
Tras el ataque, el cuerpo fue subido a una camioneta Toyota Tacoma que luego fue abandonada en un punto donde fue localizada por las autoridades, según la narración de los hechos incorporada al proceso.
Cámaras de videovigilancia registraron el paso de una camioneta Toyota Tacoma en la zona vinculada al caso, imágenes que fueron integradas como evidencia en la carpeta de investigación.
Una denuncia anónima enviada por correo electrónico aportó coordenadas y señaló que la persona había observado el cuerpo al interior de una camioneta, información que movilizó inmediatamente al equipo de investigación hacia el lugar indicado.
En el punto señalado se identificaron huellas de neumáticos con características similares a las de una Toyota Tacoma, lo que permitió asegurar el vehículo y realizar análisis técnicos de las ruedas para su comparación con otros indicios.
Un juez autorizó órdenes de cateo que permitieron la intervención de varios inmuebles; en uno de ellos los peritos hallaron huellas de neumáticos, restos de agua con lodo, escalones de obra y una construcción improvisada, además de un medidor de luz junto a una pared.
Al ingresar apoyados por la fuerza pública, los peritos localizaron un altar y una cartera con documentación, mientras que en otro domicilio intervinieron una lavadora que contenía un pantalón de mezclilla con restos de sangre, asegurado como indicio para análisis pericial.
La esposa de la víctima declaró que la última comunicación con él tuvo lugar días antes de su ausencia y que se enteró de su fallecimiento por medios informativos al día siguiente, según consta en los datos aportados al proceso.
Peritos analizaron muestras de suelo recogidas en la camioneta, en la brecha que conduce al rancho y en el lugar cateado; los resultados mostraron porcentajes de composición similares, lo que reforzó la relación entre los distintos puntos investigados.
Un dictamen especializado en huellas de rodamiento concluyó que las impresiones localizadas en la brecha corresponden a las ruedas de la Toyota Tacoma, y otro peritaje determinó que las muestras biológicas del pantalón, del vehículo y del inmueble coinciden genéticamente con la víctima.
Todos estos elementos fueron integrados como datos de prueba en la carpeta de investigación por homicidio calificado, en espera de que el juez resuelva si vincula a proceso al imputado identificado como César Alejandro N., alias “El Bótox”.


