En Tumbler Ridge se celebró una vigilia tras el tiroteo que dejó ocho muertos en la localidad, entre ellos seis niños de entre 11 y 13 años, y varias personas heridas de gravedad. La ceremonia tuvo lugar en el mismo pueblo afectado y reunió a vecinos, familiares y autoridades federales.
En el acto participaron el primer ministro Mark Carney, la gobernadora general Mary Simon y otros líderes políticos, incluyendo al líder de la oposición Pierre Poilievre, que se sumaron a la comunidad local. La presencia de autoridades buscó transmitir apoyo directo a las familias afectadas.
Seis personas —cinco alumnos y una profesora— fueron asesinadas en la escuela secundaria, mientras que la madre y el hermano de 11 años de la autora de los disparos murieron en la vivienda familiar. La presunta autora, Jesse VanRootselaar, se quitó la vida y habría padecido problemas de salud mental.
La vigilia se inició con palabras de tres líderes indígenas de la comunidad, quienes ofrecieron una oración y un canto tradicional mientras los asistentes, muchos entrelazando las manos, guardaban silencio. Los participantes sostuvieron velas encendidas y fotografías de las víctimas en señal de duelo.
Entre las víctimas figuraban Abel Mwansa (12), Ezekiel Schofield (13), Kylie Smith (12), Zoey Benoit (12), Ticaria Lampert (12), la profesora Shannda Aviugana-Durand (39), y Jennifer Jacobs o Jennifer Strang (39); también fallecieron la madre de la agresora y su hermano Emmett Jacobs (11). Dos personas resultaron heridas de extrema gravedad: Maya Gebala (12) y Paige Hoekstra (19).
El primer ministro nombró a las víctimas durante su intervención y trasladó el apoyo de representantes de todos los partidos al pueblo, subrayando que los canadienses comparten el dolor de las familias. También destacó la presencia de Nathalie Provost, superviviente del tiroteo de la Escuela Politécnica de Montreal de 1989, como ejemplo de resiliencia.
La Policía Montada de Canadá difundió una imagen confirmada de la sospechosa ante la circulación de fotografías erróneas en redes y medios, y urgió a verificar la exactitud de las imágenes antes de publicarlas. Según las autoridades, la difusión equivocada había dado lugar a acusaciones falsas.
El subdirector de la Policía Montada en Columbia Británica describió las acciones de la autora como disparos indiscriminados en la escuela, y calificó el suceso como «una cacería». La investigación apunta al uso de dos armas largas en el centro educativo y a una escopeta recuperada en la vivienda, que habría sido empleada para matar a la madre y al hermano; se indaga el origen de las armas, ya que algunas no estaban registradas a nombre de la presunta agresora.


