La inauguración de una nueva sede diplomática de Estados Unidos en Groenlandia ha generado controversia en la isla, donde manifestantes se opusieron a la creciente influencia estadounidense. El evento ocurrió en Nuuk, cambiando la ubicación del consulado de una pequeña cabaña a una oficina más grande en el centro de la ciudad.
La inauguración no contó con la presencia del primer ministro de Groenlandia, Jens-Frederik Nielsen, y otros políticos locales, quienes rechazaron las invitaciones. La protesta frente al consulado reunió a cientos de personas que expresaron su descontento con la aspiración de control de Donald Trump sobre la isla.
Los manifestantes portaban la bandera regional y pancartas con lemas como «Estados Unidos, basta ya». En enero, la Casa Blanca había sugerido que Trump consideraba diferentes maneras de incrementar el control sobre Groenlandia, lo que generó preocupación entre los aliados de la OTAN en Europa.
El gobierno de Groenlandia ha declarado que los avances en las conversaciones sobre el futuro del territorio son necesarios, reafirmando que la isla pertenece a su pueblo y no está a la venta. Durante la inauguración, el embajador estadounidense en Dinamarca, Kenneth Howery, destacó la importancia de mantener una relación amistosa, sin importar el futuro que decidan los groenlandeses.
Groenlandia, con una población de aproximadamente 57,000 habitantes, ha sido señalada por Trump como una región estratégicamente importante ante la presencia de Rusia y China en el Ártico. Actualmente, Estados Unidos mantiene una base militar activa en la isla, aunque esta ha disminuido considerablemente desde el número que existía en 1945.









