La crisis alimentaria en Gaza, exacerbada por las restricciones impuestas por Israel en la ayuda humanitaria, ha tenido un impacto severo en mujeres embarazadas, lactantes y recién nacidos. Un reciente análisis de datos médicos de Médicos Sin Fronteras (MSF) revela que esta situación ha afectado gravemente la salud de los más vulnerables.
Entre octubre de 2024 y finales de 2025, MSF atendió a 513 niños menores de seis meses, destacando que el 91 % de ellos presentaba riesgo de problemas de crecimiento y desarrollo. A finales de 2025, más de 200 bebés habían abandonado los programas de atención. De ellos, un 32 % tuvo que hacerlo por inseguridad y desplazamiento, mientras que un 7 % falleció.
La desnutrición infantil se identificó por primera vez en enero de 2024, y hasta febrero de 2026, se atendió a más de 4,000 menores y a 3,336 mujeres con desnutrición aguda. Más de la mitad de las madres atendidas por MSF estaban desnutridas durante el embarazo, y un 25 % continuaron en esta situación después del parto.
La coordinadora médica de MSF para Palestina, Marina Pomares, indicó que muchas familias han priorizado a hombres y niños en la distribución de alimentos escasos, lo que ha agravado la situación de las madres. Además, se ha observado un aumento en los abortos espontáneos, atribuido al estrés por el acceso limitado a la ayuda humanitaria.
En 2025, se estimó que tres cuartas partes de la población de Gaza enfrentaba altos niveles de inseguridad alimentaria, con un estado de hambruna declarado en agosto, el primero en Oriente Medio. José Mas, jefe de emergencias de MSF, expresó que aunque el alto al fuego ha proporcionado cierta estabilidad, la situación sigue siendo muy frágil, con nuevos casos de desnutrición siendo admitidos continuamente. La población de Gaza continúa enfrentando condiciones de vida indignas y carece de acceso a recursos básicos.







