En Puebla, la tradicional bendición de mascotas en el Templo de San Antonio reunió a decenas de fieles con sus animales, en un contexto marcado por el debate sobre la reciente prohibición de la venta de animales en la Ciudad de México. La ceremonia tuvo importancia local al reunir a familias y mascotas en un espacio religioso de la ciudad.
Los asistentes participaron en la misa y recibieron la bendición con agua bendita, práctica arraigada entre los católicos que consideran a San Antonio Abad protector de los animales. Perros, gatos, cuyos y otras mascotas desfilaron por el atrio acompañados por sus familias.
Algunos animales llevaban prendas o accesorios; otros acudieron solamente con correa o pechera. El objetivo común fue recibir la bendición en el templo y participar de la tradición comunitaria.
El sacerdote Raúl Enrique Arias García afirmó que la celebración invita a reflexionar sobre la responsabilidad humana hacia los animales y subrayó que “un animal o una mascota no es un juguete”. Señaló que medidas como la prohibición de la venta pueden contribuir a disminuir abusos como la reproducción excesiva y las condiciones indignas en que muchos animales son mantenidos.
Entre los fieles, algunos retomaron la tradición tras años de ausencia y llevaron consigo varios animales de compañía. Un asistente se manifestó en contra de la prohibición, argumentando que la medida no ataca el problema de fondo y puede incentivar el mercado negro y el tráfico de especies.
Otros dueños de mascotas respaldaron la medida y consideraron que puede fomentar mayor responsabilidad por parte de los propietarios y contribuir a reducir el maltrato. La celebración volvió a poner en evidencia la intersección entre fe, tradición y debate público en torno al bienestar animal.
La capital mexicana prohibió la venta de animales vivos en mercados públicos y la medida se aplicó, entre otros lugares, en el Mercado de Sonora; algunas organizaciones civiles han advertido que, sin regulación de la comercialización en medios digitales, la prohibición podría impulsar el comercio ilegal.



