En el partido amistoso entre México y Uruguay, el director técnico de la selección nacional decidió alinear de inicio a Raúl Rangel como portero titular. Esta decisión generó una reacción adversa por parte de la afición presente en el Estadio TSM de Torreón, que abucheó en varias ocasiones al jugador al momento de tocar el balón.
El encuentro culminó en un empate sin goles, y tras el partido, el delantero Raúl Jiménez expresó su descontento ante la actitud del público. «Lo que deja tristeza es jugar de local y que te abucheen; que griten ‘Fuera Vasco’ y otros insultos al portero; eso es desalentador», afirmó. Jiménez sugirió que el descontento de la afición podría ser un factor que influya en la estrategia de llevar los partidos de la selección a Estados Unidos, una práctica cada vez más común.
Por su parte, Javier Aguirre, en conferencia de prensa, defendió a la afición, afirmando que tienen el derecho de expresarse. «Son libres y soberanos para manifestar su inconformidad de la forma que consideren adecuada. Ellos pagan su boleto y viven en un país donde hay libertad de expresión», enfatizó el entrenador.
A lo largo del partido, la afición también pidió la inclusión de Carlos Acevedo, quien se quedó en la banca.
La próxima aparición de la selección nacional será el 18 de noviembre, donde se enfrentarán a Paraguay en el Alamodome de Houston, Texas, a las 19:30 horas.


