Se cumplen 70 días desde que Rubén Rocha Moya, gobernador con licencia de Sinaloa, no se ha presentado en público. Su ausencia coincide con investigaciones y acusaciones de narcotráfico en su contra por parte de Estados Unidos. Durante este tiempo, solo ha publicado tres mensajes en redes sociales, sin evidencia visual de su estado o ubicación.
En su última publicación, el morenista afirmó que desde el 1 de mayo permanece en su domicilio en Culiacán, aunque no proporcionó pruebas que respalden su declaración. En contraste, Enrique Inzunza Cazares, exsecretario de Gobierno y también señalado en las acusaciones, ha estado más activo y participó en una videoconferencia del Senado el 26 de junio.
Inzunza, a pesar de los señalamientos, anunció que no buscará la candidatura a la gubernatura por Morena y se quedará como legislador hasta 2030. Ni Rocha Moya ni su hija, Eneyda Rocha Ruiz, quien todavía recibe sueldo como titular del DIF Sinaloa, han hecho apariciones públicas desde que se conocieron las acusaciones.
El 23 de mayo, Rocha Moya afirmó que compareció ante la Fiscalía General de la República en Sinaloa, pero no hubo confirmación por parte de los medios de su asistencia. En cambio, otros acusados, como Marco Antonio Almanza, exjefe de la Policía de Investigación, sí brindaron declaraciones a la prensa tras su comparecencia.
Este jueves, un mensaje en la cuenta de X del gobernador con licencia negó su salida de Sinaloa y descalificó las acusaciones de vínculos con Los Chapitos. Sin embargo, no se presentaron pruebas visuales de su afirmación de haber declarado ante la FGR. En su mensaje, Rocha Moya también aseguró que no cuenta con seguridad federal y describió las acusaciones como una «embestida mediática».








