Henry Ford, considerado un pionero en la mejora de la clase media estadounidense, implementó en enero de 1914 un incremento salarial significativo para sus trabajadores, elevando el salario de 5 dólares a más del doble por una jornada laboral de ocho horas. Esta acción no fue únicamente por un sentido altruista, sino una estrategia para asegurar una fuerza laboral estable y promover la venta de sus automóviles al permitir que los empleados pudieran permitirse comprarlos.
Desde que Jim Farley asumió el cargo de CEO de Ford en 2020, ha buscado revitalizar la compañía mientras mejora las condiciones laborales de sus empleados, inspirándose en la filosofía de su fundador. Farley identificó, a través de conversaciones con trabajadores veteranos, que los empleados más jóvenes estaban sometidos a un estrés significativo, realizando múltiples trabajos y durmiendo poco debido a salarios bajos.
Farley destacó que algunos trabajadores, además de su empleo en Ford, estaban empleados por Amazon, afrontando condiciones laborales que limitaban su descanso y bienestar. Para abordar estas preocupaciones, Ford ha convertido a empleados temporales en trabajadores de tiempo completo, otorgándoles acceso a mejores salarios, participación en las ganancias y cobertura médica.
Esta transición se formalizó en las negociaciones contractuales de 2019 con el sindicato United Auto Workers, que permitió a los trabajadores temporales hacerse empleados permanentes tras dos años de servicio. Farley enfatizó la importancia de esta medida, apuntando que un salario adecuado también favorece el consumo de los productos que la empresa fabrica, creando un ciclo beneficioso.
Además, Farley hizo hincapié en la necesidad de mejorar la formación técnica en EE. UU., comparándolo con el sistema alemán, donde cada trabajador de fábrica cuenta con un aprendiz desde la secundaria. Afirmó que, aunque la mejora no es fácil ni económica, es esencial para enfrentar los retos actuales y garantizar un futuro próspero tanto para la empresa como para sus empleados.
La involucración del sector público en la educación en oficios es crucial para el desarrollo de fuerzas laborales competentes y preparadas. Farley concluyó que, con más cooperación y esfuerzo conjunto, Ford está en una posición única para liderar soluciones a los desafíos laborales actuales.







