Inteligencia de la OTAN alerta que Rusia podría estar desarrollando un arma antisatélites capaz de barrer con nubes de metralla la constelación Starlink, lo que pondría en riesgo la infraestructura espacial global y la superioridad occidental en el conflicto con Ucrania.
Varios servicios de inteligencia europeos y de la OTAN describen un proyecto apodado «efecto zona» que buscaría inundar órbitas con cientos de piezas de munición de alta densidad para deshabilitar múltiples satélites a la vez.
El objetivo aparente sería frenar la ventaja espacial que ha permitido a Ucrania mantener comunicaciones, orientar armas y sostener operaciones donde las redes terrestres han sido dañadas.
Los informes dicen que el arma podría liberar municiones desde formaciones de pequeños satélites aún por lanzar, apuntando a varios nodos de Starlink simultáneamente en órbita baja.
Analistas independientes advierten que un ataque así provocaría un caos incontrolable en el espacio, con daños colaterales que afectarían a empresas y a potencias como Rusia y China, que también dependen de satélites.
Expertos en seguridad espacial se muestran incrédulos sobre la viabilidad práctica del sistema, mientras que al mismo tiempo mandos militares señalan que no puede descartarse un proyecto de esa clase.
El Kremlin no respondió a solicitudes de comentario; Moscú ha pedido antes acuerdos internacionales para limitar armas en el espacio y niega intenciones de desplegar armas nucleares orbitales.
Rusia considera a Starlink una amenaza estratégica por su papel en el campo de batalla ucraniano; el servicio ha sido clave para comunicaciones militares, civiles y coordinación logística.
Las autoridades militares rusas han anunciado sistemas como el S-500 con capacidad contra objetivos en baja órbita, pero los informes carecen de detalles sobre pruebas, plazos o el estado real de desarrollo del supuesto «efecto zona».
Fuentes consultadas sugieren que la investigación podría ser todavía experimental o incluso una provocación estratégica destinada a suscitar una reacción internacional, más que un programa listo para desplegarse.



